viernes, 3 de octubre de 2025

¿CÓMO SABER SI TIENES UN TRAUMA?


Hay momentos en la vida en los que nos pasan cosas que no sabemos cómo manejar. Puede ser un accidente, la pérdida de un ser
querido, un desastre natural, una ruptura de pareja, que nos hagan o nos hicieron hace años bullying, ser víctima de un abuso sexual o sufrir una experiencia extremadamente humillante. Estos sucesos suelen generar emociones muy intensas y pueden causarnos traumas psicológicos o emocionales. En terapia trabajamos todos estos aspectos. Hablar con un profesional de la salud mental puede ayudar a procesar lo que nos genera malestar, aprendiendo a lidiar con ello.

La manera más sencilla de saber que albergas un trauma en tu interior es porque de pronto algo en la realidad, una persona una situación, algún comentario, algún acontecimiento, se convierte en un detonador, es un detonante. Algo se activa en tu interior, que duele. Es incómodo, es molesto, es desagradable.

 

A partir de ahí, hablamos de sensaciones. A veces es una sensación de rechazo, a veces una sensación de abandono, a veces una sensación de justicia, a veces una sensación de inseguridad a veces una sensación de vacío, a veces una sensación de insuficiencia. Hay muchas sensaciones, dolorosas, incómodas. Esto nos da una información de que hay un aspecto, interior, nuestro, que todavía no está sanado, no está integrado. De alguna manera, está sepultado. Y esa sensación es tan desagradable, tan incómoda, que nos vamos a la cabeza, porque está conectado, y empezamos a contarnos una historia, muchas veces egocéntrica, narcisista, victimista, donde
señalamos al estímulo, al detonante, y lo culpamos por esto que estamos sintiendo.

 

Es imposible que nada de lo que hay fuera de ti tenga el poder de hacerte sufrir porque en realidad todo son excusas o detonantes. El dolor ya estaba dentro. Gracias a estas situaciones, personas, acontecimientos, puedo ser consciente de algo de lo que no soy
consciente.  El día que eso esté sanado, transformado, ese mismo hecho, esa misma persona, ese mismo comentario, ya no detonará esa herida, porque esa herida ya no estará dentro de ti. En vez de culpar, victimizarnos y juzgar a estos estímulos tan necesarios para nuestra sanación, empezamos a verlos como lo que son, cómplices de nuestro despertar y transformación interior.


Armando Galián. Psicólogo.

Calle Apóstoles, 26 Entlo. A (Murcia)

Teléfono: 661 235 280

Web: www.psicologiagalian.com

Terapia Online




sábado, 30 de octubre de 2021

DOS CAMINOS

Quisiera hacer hincapié en  un proceso  que nos afecta a todo al mundo de una manera u otra.  Lo observamos en todos los que nos rodean, lo vemos en una u otra persona, hasta en  nosotros mismos. Aquí se pretende hacer   consciente ese proceso. Veamos.

El asunto es que hago yo ante otra persona, familiar o amigo, particularmente, a la hora de relacionarme con él. Aquí encontramos dos caminos a tomar.

Por un lado, puedo quedarme sentado, pasivo, y así pensar: “cómo la otra persona no me llama, no me visita, pues yo no lo llamo o no lo visito”. La mayoría de la gente tiene pensamientos de este tipo. Toman la decisión de quedarse inactivos, parados. No me relaciono. Se basan en lo que la otra persona hace.

Por otro lado, puedo tomar un papel más activo. Puedo pensar: “me da igual que la otra persona me llame o me visite, es lo que yo quiero, y lo que quiero es...”. Aquí, la persona es activa. Mi decisión depende de mí mism@, no baso mi decisión en lo que haga la otra persona, sino en lo que depende de mí.

Ten en cuenta que aquí no hablamos  de que yo nunca tengo tiempo para llamar, o mi tipo de vida no me permite visitar a nadie. Aquí sólo comentamos los dos tipos de procesos que se llevan a cabo a la hora de enfrentarse a tu decisión de relacionarte (específicamente, llamar por teléfono o visitar) que se observan en la mayoría de personas.

Ahora, tú decides. Me quedo pasivo por cómo se comportan los demás. O me muevo por lo que yo quiero, sin basarme en lo que hacen los demás, sólo teniendo en cuenta lo que depende  de mí. Nadie te juzga. ¿Tú decides?

Armando Galián. Psicólogo.

Calle Apóstoles, 26 Entlo A (Murcia)

Teléfono: 661 235 280

www.psicologiagalian.com

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lunes, 25 de enero de 2021

¿PASTILLAS? ESA AYUDA.

Creencias hay de todo tipo. Si hablas de esto con alguien, encontraras muchos tipos de opiniones, muchos tipos de juicios, y de prejuicios. Al final, es la decisión personal de cada uno la que te hace actuar en consecuencia de lo creído. No es aquí la intención de que cambies de juicio y acción, pero si ver todo el mapa de posibilidades a la hora de abordar  el hecho de tomar medicación o no, junto a terapia o no,  ante un problema de salud mental.

La respuesta es depende. Depende como se encuentre la persona, depende como se encuentre en este preciso momento. Hay quien su salud mental está grave y ahí si es necesario el uso de medicamentos (siempre bajo prescripción y  supervisión de tu doctor o psiquiatra correspondiente). En estos casos graves, es importante la ayuda de pastillas y, llegado el caso, trabajar eso que nos pasa de forma terapéutica con nuestro psicólogo. Es posible que la persona lleve a cabo las dos cosas a la vez desde un inicio, medicación y terapia. También, que sólo empiece con la medicación y, llegado el momento, ejecutar la terapia.

Luego tenemos los casos más leves. En estos casos hay quien toma medicación sin ser necesario, sufrimos emociones desagradables y eso no nos gusta, así que echamos mano de la medicación. Error. La sociedad nos impulsa al “esto hay que solucionarlo, y hay que solucionarlo yaaaaa”. Por ejemplo, ahora en esta época de Covid, una ansiedad leve, pero que trastoca nuestra salud mental. Aquí no es necesaria la pastilla. Ante esa ansiedad (u otro trastorno mental sufrido de forma leve, como digo), hay que actuar y trabajar esa ansiedad. No postergarla ni dejarla para más adelante es lo adecuado.  “Cuando se acabe el virus veré”, es el pensamiento. Mientras la pastilla, el Orfidal dicen, de turno me alivia. Error. Alivia, pero no se trabaja la ansiedad. Puede seguir apareciendo esa ansiedad el resto de tu vida de otras maneras y formas, en épocas sin Covid, y nos preguntaremos que me pasa que está todo bien y ahora tengo ansiedad. Conectaste con ella, pero no la trabajaste.

Así que, dependiendo del estado que tengamos, va a ser necesaria la ayuda de la pastilla o no. Su abuso o dependencia dejémoslo en que  no es sano a veces. Cuando la situación sea grave y necesaria, se ha  de acudir a ella bajo prescripción médica o psiquiátrica. Y hacer su correspondiente trabajo psicológico. Si eso que nos trastoca nuestra salud mental es leve, lo mismo con la misma terapia nos es suficiente, no hay que abusar aquí de la pastilla, quizá lo estamos haciendo al revés. Vuelvo al principio, tú decides.


Armando Galián. Psicólogo.

Calle Apóstoles, 26 Entlo A (Murcia)

Teléfono: 661 235 280

Web: www.psicologiagalian.com

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viernes, 15 de enero de 2021

ANSIEDAD EN TIEMPOS DE COVID

Llevamos casi un año en una situación excepcional. El mundo se para ante un virus dañino. El ser humano cambia su estilo de vida. Nuevos pensamientos, nuevas conductas, nuevas creencias. Incertidumbre, riesgos, anticipación. Quiero salir de esta con mi salud y la de los míos sin que les pase nada. Sin que nos pase nada. Maldito virus!

Es tal el bombardeo de noticias y escritos, por televisión, internet, radio, que no sabemos a qué atenernos a veces. Unas noticias más realistas que otras. Más verdades que otras. A veces nos perdemos en el camino. Ahí surgen nuestras creencias sobre la situación en la que estamos viviendo. Muchas veces esas creencias no son adecuadas. Nos hacen daño. Seguimos con ellas. No sabemos cómo salir de ahí. Maldito virus!

Vivir esa situación con creencias y emociones no adecuadas nos provoca esa ansiedad en la que nos encontramos ahora mismo. Hay quien la vive de forma más leve. Otras personas la sufren de forma más grave. Ahí es cuando hay que actuar y trabajar esa ansiedad. No postergarla ni dejarla para más adelante es lo adecuado.  “Cuando se acabe el virus veré”, es el pensamiento erróneo. Maldito virus!

Ahora me encuentro con ansiedad. Tengo palpitaciones, opresión en el pecho, y otra serie de características de la ansiedad, y sus respectivas creencias y emociones. Estoy preocupado, anticipo el miedo. Miedo, esa es la emoción que me surge en esta época. En este momento. Esto no lo puedo controlar...Para que postergarla. Error. Es el momento. Maldito virus!

Mientras, doy vueltas con mi trabajo, mis estudios, las cosas de casa. En el momento más inoportuno aparece esa ansiedad. Lo paso mal. Me agobio. Otra vez ese miedo. De aquí no sé salir. Pero si se puede. Claro que se puede. Y otra vez vuelve esa ansiedad. A veces de forma repentina, otras veces porque yo la busco. Maldito virus!


                                                                                                   Armando Galián. Psicólogo 

                                                                                      Calle Apóstoles,26 Entlo A (Murcia)

                                                                                                               Teléfono: 661 235 280

                                                                                            Web: www.psicologiagalian.com

                                                                                                                        Terapia Online



jueves, 21 de mayo de 2020

POEMA: "QUEDA PROHIBIDO". De Alfredo Cuervo Barrero.

Queda prohibido llorar sin aprender,

levantarte un día sin saber qué hacer,

tener miedo a tus recuerdos.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,

no luchar por lo que quieres,

abandonarlo todo por miedo,

no convertir en realidad tu sueños.

Queda prohibido no demostrar tu amor,

hacer que alguien pague tus dudas y mal humor.

Queda prohibido dejar a tus amigos,

no intentar comprender lo que vivieron juntos,

llamarles sólo cuando los necesitas.

Queda prohibido no ser tú ante la gente,

fingir ante las personas que no te importan,

hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,

olvidar a toda la gente que te quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,

no creer en Dios y hacer tu destino,

tener miedo a la vida y a sus compromisos,

no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,

olvidar sus ojos, su risa, todo

porque sus caminos han dejado de abrazarse,

olvidar su pasado y pagarlo con su presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,

pensar que sus vidas valen más que las tuya,

no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.

Queda prohibido no crear  tu historia,

dejar de dar las gracias a Dios por tu vida,

no comprender que lo que la vida te da,

también te lo quita.

Queda prohibido no buscar tu felicidad,

no vivir tu vida con una actitud positiva,

no pensar  en que podemos ser mejores,

no sentir que sin ti este mundo no sería igual.



jueves, 14 de mayo de 2020

SÍNDROME DE LA CABAÑA

Confinamiento. Estado de alarma. Una pesadilla. Muchos experimentaron estados elevados de ansiedad al empezar ésta situación. Curiosamente, esas mismas personas  pueden estar hoy desarrollando lo que se está dando a conocer como el "síndrome de la cabaña".  Entendiendo la cabaña como nuestros hogares en estos momentos, resulta interesante conocer un poco más sobre este fenómeno psicológico.

Hablamos del "Síndrome de la cabaña" cuando experimentamos miedo por salir a la calle. Miedo a contactar con otras personas fuera de las paredes de nuestra casa, temor a realizar actividades que antes eran cotidianas como  trabajar fuera de casa, coger medios de transporte público, relacionarnos con otras personas conocidas, etc. Pero es importante remarcar  que no se trata de un trastorno psicológico, por lo que no hay definición oficial sobre ello. Más  bien hablamos de una consecuencia conocida, o incluso podría verse como "natural", al hecho de pasar tanto tiempo confinado. este estado es el que experimentan algunas personas estos días en los que comienza la desescalada. Se siente miedo, incluso pánico o fobia, por volver a salir a la calle; queremos quedarnos en casa, que es un lugar en el que nos sentimos seguros.

Entramos de manera repentina a esta nueva  manera de vivir, y concebimos nuestra casa como el lugar seguro. Ahora continúa la incertidumbre y salir a la calle supone afrontar nuevas situaciones, lo cual puede ser difícil.  Cada uno tenemos nuestros tiempos, ello disminuirá la ansiedad, el estrés y la frustración  que conllevaría hacerlo sin sentirse preparado o  siguiendo el ritmo de los demás. Nuestro acercamiento  a esta nueva vida debe ser gradual, poco a poco ir adaptándonos a una realidad que va a ser muy distinta  a la que dejamos. 



viernes, 1 de mayo de 2020

TIEMPO: ANSIEDAD Y ESTRÉS

Algunos me preguntáis, en cuanto al tiempo, que malgastáis el tiempo, no lo aprovecháis, no sabéis que hacer con él. El tiempo es libertad. Hoy en día el reloj marca el compás. Nuestra actitud frente al tiempo es un reflejo de nuestra actitud frente a la vida y también respecto de nosotros mismos. Cuando alguien me dices que le gustará hacer deporte, escuchar música o pasear, pero que  no tiene tiempo, entiendo perfectamente  el mensaje. Está asociado  al estrés, ansiedad, insomnio, depresión y otros muchos trastornos psicofisiológicos.

Decálogo del uso del tiempo:

Decide adónde quieres ir, es decir, tus objetivos.
Planifica tus actividades para llegar allí.
Asigna a cada  actividad sólo el tiempo justo.
Comienza por lo más importante.
Sigue tu programa, salvo que te surja algo más importante.
Hazlo ya; no lo dejes para luego.
Concéntrate  en un solo asunto.
Acaba lo que comiences.
Haz el mejor uso  de tu próximo minuto.
Toma tiempo para ti mismo; desarróllate, disfruta, vive.






martes, 25 de junio de 2019

LUDOPATÍA, AFECTADA LA FAMILIA

Ludopatía o juego patológico, es considerado un problema psicológico que afecta diversos aspectos de la vida (personal, familiar, laboral, social y económica). La persona afecta su capacidad para poder autocontrolarse y le es difícil decir, no siendo incapaz de aplazar el impulso o deseo por jugar.

Con frecuencia un familiar o las personas más cercanas van detectando los cambios en su estado de ánimo (irritabilidad, mal humor, poca tolerancia, preocupación intensa, ansiedad, insomnio, etc.).Normalmente, cuando la ludopatía es descubierta por la familia, esta no es capaz de comprender. Aparecen o se incrementan las discusiones, los conflictos y problemas de comunicación. La rabia y la impotencia se adueñan de los familiares, sintiendo mucha desconfianza y dudas hacia el ludópata. Se puede comenzar a preguntarle constantemente o espiarle y controlarle en todo momento. En el peor de los casos se le llega a juzgar de manera negativa, apareciendo un distanciamiento afectivo. Es decir, la familia se deteriora en su totalidad hasta el punto de poder llegar a una ruptura familiar. La familia de un ludópata en general lo vive con mucha angustia, estrés, ansiedad e incertidumbre, sintiendo mucha frustración, vergüenza y decepción.

Si sospechamos o sabemos que un familiar nuestro padece ludopatía, lo primero es pedir ayuda psicológica cuanto antes.Lo principal es entender que se trata de una enfermedad complicada de la que lo más probable es que no pueda salir solo. Muchas veces aunque queramos ayudarle podemos llegar a perjudicar la situación o llegar al fracaso. Se trata de un proceso largo de lucha contra su adicción, donde necesita el apoyo de su familia y amigos.

El objetivo es volver a reconstruir nuestra vida, donde para lograrlo vamos necesitar paciencia y constancia. Es decir nuestro papel como su familia, es ayudarle abordando el tema con tranquilidad y haciéndole ver que tiene solución y que tiene nuestro apoyo.



DAR EL PÉSAME, ¿CÓMO ACTÚO?

En general la gente evita hablar sobre la muerte y el luto, por eso resulta tan complicado saber qué decir a alguien que se enfrenta a una pérdida.Ante una pérdida, la naturalidad y la educación son siempre los mejores aliados.

Quien padece el duelo, fundamentalmente se encuentra triste. Acaba de perder a alguien que quiere y esa tristeza embarga muchos aspectos de su vida. es una emoción lógica. Es inevitable pasar el duelo y hay que hacerlo de la mejor manera posible.

Recurrir a ciertas frases durante el proceso de duelo puede causar más daño que beneficio a la persona a la cual intentamos ayudar. Por ejemplo, la frase "se como te sientes" es muy utilizada, pero realmente nadie puede saber cómo se siente la otra persona, porque el duelo es íntimo, personal e intransferible. Y la frase " el tiempo lo cura todo", atribuir al tiempo el poder de curación sin dar herramientas es arriesgado. O "ahora ya descansáis los dos", utilizado cuando el difunto ha sufrido una larga enfermedad, puede sumir a su cuidador en un estado de culpabilidad.

La mejor forma de actuar es acompañando a la persona que sufre. debe sentirse libre para expresar sus emociones. Hay que dejarla llorar, enfardarse o tener envidia. Es mejor no decir nada en vez de arriesgarse a soltar una frase inadecuada o mentir. lo más conveniente es tirar de la comunicación no verbal. Dar un abrazo, una caricia, o una mirada.


martes, 22 de enero de 2019

ZONA DE CONFORT

Es una zona en la que estamos  cómodos  con nuestros hábitos y costumbres, nos sentimos seguros, aunque puede que no estemos todo lo a gusto que quisiéramos.  Puede que sintamos un cierto malestar, como si tuviéramos una china en un zapato. Pero, paradójicamente, mantenemos la china en vez de quitárnosla.

Desde la zona de confort no hay aprendizaje. No hay que nos estimule para algo diferente, para hacer algo mejor, o simplemente para hacer algo. No se ve la necesidad de esforzarse porque  le vale lo que tiene. Hay creencias de fondo, con las que nos justificamos para no hacer nada, como que lo que tenemos es lo  mejor que lo que no conocemos, el miedo a lo desconocido, creencias sobre lo que nos merecemos y somos capaces de hacer.

Para cambiar se necesita sentir la necesidad de cambiar y, a continuación, un acto deliberado de voluntad que inicie y mantenga el cambio. En Psicología, y en  Coaching, se estimula a que  el cliente de el paso de la zona de confort a la zona de reto. Todo ello, en un ambiente de confianza y  con una adecuada percepción de logro.

En la zona  de reto está cargada de automotivación, dónde la persona tiene ganas de cambiar y de hacer lo necesario para ello. Ya en los resultados, dejamos de lado nuestros hábitos  habituales y adaptamos  nuevas formas de hacer y de ser más acordes con nuestras necesidades y deseos. Los resultados son esperados, lo llamamos éxito, sino hablamos de fracaso, aunque lo útil es hablar de aprendizaje.

Lo idóneo es que el cliente pase  un proceso ideal desde estar en su zona de habitualidad, supere sus miedos, se centre en alcanzar sus retos y los resultados sean los extraordinarios para que le ayuden a evolucionar.



miércoles, 26 de diciembre de 2018

ADICCIÓN

Los términos “adictivo” o “adictiva” son hoy día muy utilizados en el lenguaje común, sin que en muchos casos reflejen su verdadero significado. Así, decimos por ejemplo que somos adictos al cine, al fútbol, a los helados, a la ópera… etc., para expresar que nos gusta o que disfrutamos mucho realizando dichas actividades o tomando determinados alimentos. Sin embargo, para que una conducta pueda ser considerada adictiva, deben darse otras circunstancias que hora veremos. Es verdad que muchas conductas y muchos objetos de deseo o de satisfacción pueden convertirse en adictivos, pero para que eso suceda tienen que intervenir múltiples factores y, desde luego, va a depender del uso que hagamos de ellas, del modo en que las vamos a utilizar.
Podemos decir que una conducta o actividad se convierte en adictiva cuando la persona pierde el control sobre la misma, cuando deja de poder decidir libremente acerca del uso que hace de la actividad de que se trate, cuando es la propia conducta o el propio “objeto de deseo” el que toma el control sobre la persona, privando a ésta de la capacidad de decidir acerca, por ejemplo, del tiempo que le dedica, del dinero que se gasta en ello o de la cantidad de otras posibles cosas que abandona para poder dedicar más tiempo y atención a la conducta adictiva.
Podríamos, por lo tanto, hablar de adicción a partir del momento en que una conducta se manifiesta de un modo preponderante en la vida de una persona, impidiendo a ésta decidir libremente y convirtiéndose en el eje central de su vida, en aquello que confiere incluso una identidad a esa persona. Así, una persona adicta, por ejemplo a los juegos de azar, puede percibirse como un ludópata o una ludópata antes que como un padre o una madre de familia, confiriéndole el hecho de jugar de forma patológica una identidad “prestada”, que contribuye a mantener el hábito.

Generalmente, cuando se establece un problema de adicción, el trastorno puede prolongarse en el tiempo, provocando cambios en las personas que lo padecen, cambios emocionales, cambios en los hábitos y en las rutinas de la vida diaria, cambios físicos, etc., que persisten mientras se mantiene la conducta adictiva.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

HOY CONVERSAMOS CON...GABRIEL CÓRDOBA


Hoy charlamos con Gabriel Córdoba. Murciano, afincado en Barcelona, realiza teatro, monólogos por toda España. Regenta una academia  de comedia llamada Stand Up Academy en Barcelona. Hablamos de humor, risas, la psicología en su trabajo y en el mío, y hasta de bullying.

ARMANDO GALIAN PSICÓLOGO: Empieza Gabriel Córdoba en esto del teatro y espectáculo  por Murcia.
GABRIEL CÓRDOBA: Sí.  Empecé con 14 años viendo una obra de teatro recién llegado al instituto y me enamoré, supe que quería hacer eso para el resto de mi vida, me apunté a un grupo de teatro y ahí empezó todo lo que me llevó después a ganar un concurso de monólogos y a dar clases y a escribir libros. Nunca lo pensé, es más de lo que soñé.
A.G.P.: ¿Cómo entiendes el humor?
G.C.: Cómo una herramienta, como un vehículo para cambiar tú y a los que te escuchan, como el teatro, como el cine o la literatura. El humor puede ser una forma artística que transforme el entorno. Decía Oscar Wilde, si quieres decirles la verdad, hazles reír o te matarán.
A.G.P.: En tu profesión a la gente aportas...
G.C.: En mis alumnos aporto estabilidad y herramientas para que se desenvuelvan en un mundo profesional caótico como es el mío. En los escenarios aporto alegría y un mensaje muy positivo de respeto a las diferencias. Y cuando escribo intento inspirar al que lee.
A.G.P.: Estarás en algún canal de pago, es que no le vemos haciendo televisión o cine.
G.C.: He aparecido en Comedy Central y TV3 haciendo monólogos, pero no soy muy mediático, ¡afortunadamente!
A.G.P.: Y tu consagración, ¿Para cuándo?
G.C.: Hay gente que entiende lo de la consagración como ser el nuevo Berto Romero o Dani Rovira, eso es algo casi imposible por mucho talento que tengas. Me siento muy querido y respetado en Barcelona. Se me encargan trabajos de responsabilidad todo el tiempo para instituciones y teatros, y eso es algo que me hace sentir muy valorado. Dirijo mi propia academia y tengo un montón de proyectos. Hubiera sido imposible en Murcia, así que para mí mi consagración empezó cuando me cogí el tren para Barcelona.
A.G.P.: ¿Eres un influencer del siglo XXI?
G.C.: Ni hablar. Me gusta compartir pensamientos a través de mi blog y llevo dos libros publicados, pero eso no es ser influencer, al menos no como está concebido hoy en día. Eso sí, me encanta influir en la gente de mi entorno, puedes elegir cuando conoces a alguien preguntarte qué puede hacer esta persona por ti o qué puedes hacer tú por esa persona. En esa decisión intento elegír dar luz y no generar caos en los demás 
A.G.P.: No le voy a preguntar si es mejor público el murciano que el catalán, o al revés.
G.C.: Pues no te lo contesto, no pasa nada. Jajajaja.
A.G.P.: Adicto a...
G.C.: La lectura, la comida italiana y al azúcar.
A.G.P.: Algún ritual que sigas antes de un espectáculo para relajar tu ansiedad, no sé, un último vistazo a los apuntes.
G.C.: Un show nunca debe entenderse como un examen, así que nada de mirar apuntes o guiones, si a esas alturas, antes de salir tienes dudas, hay que trabajar la inseguridad, no los textos. Siempre intento bailar aunque no haya música para relajar los músculos, respirar profundo, calentar la voz y beber mucha agua. ¡Y a disfrutar!
A.G.P.:   Digo yo que te dará ansiedad antes de...
G.C.: Me da ansiedad lo desconocido, llevo 25 años sobre los escenarios, es como mi casa, así que no sufro de ansiedad a la hora de actuar, menos mal.
A.G.P.: ¿Existe la depresión en la vida de un monologuista?
G.C.: Por supuesto. Hay una historia en la que un hombre va al psicólogo y le dice que está deprimido, y el médico le recomienda ir a ver a un famoso payaso que actúa esa noche en el teatro de la ciudad. El paciente contesta, yo soy ese payaso. De la tristeza no se libra nadie, ni del dolor, pero igual que un fontanero se guarda las lágrimas y va a trabajar, nosotros también. A veces es duro, aunque tengo la suerte de que nunca me han diagnosticado una depresión, eso son palabras mayores.
A.G.P.: Por el hecho de ser gay, ¿has sufrido bullying en algún momento  de tu vida?
G.C.: Toda mi vida, desde que tengo recuerdos. He sufrido menosprecios y rechazos incluso antes de saber si yo era gay o no, me sexualizaron y discriminaron, mucho antes de tener una sexualidad propia, por parte de mi familia y de mi entorno sólo por tener pluma. El colegio y el instituto, sobre todo este último, fueron horribles. Aún hoy sufro de prejuicios de gente en lo laboral y personal.
A.G.P.: Si es así, que le decimos a los que lo padecen  actualmente.
G.C.: Yo estoy muy agradecido a la experiencia del bullying, aunque no a los que la propiciaron. Me hicieron un rebelde pero no de la forma que la gente cree. Siempre he sido muy amable y cariñoso y he amado las artes, y eso en mi entorno, créeme, era un verdadero acto de rebeldía. El que lo padece tiene que denunciarlo, no cambiar nada, ni hacer nada más ni para ser aceptado ni para que le respeten, ya merece respeto por el hecho de haber nacido, es un derecho inherente en el ser humano, son los que hacen el bullying los que deben hacer algo, como leer.
A.G.P.: En consulta me preguntan sobre los límites de los niños, ¿el humor tiene límites?
G.C.: Los límites los decide el que escucha y en su derecho está de no consumir lo que no le gusta, pero no de censurarlo. Eso es muy peligroso. La gente tiene derecho a opinar, pero no a decirme de qué o de qué no puedo hacer bromas. Pero otra cosa es en los niños, que usan el humor para humillar y hacer daño, eso no es humor, hay que hablar con los padres.
A.G.P.:   En psicología utilizo la terapia online con pacientes. Todo formal. Muy correcto. No te imagino yo  desde casa realizar un monologo con tu bata.
G.C.: Pues todo es ponerse, pero no, desde luego no entra en mis próximos planes.
A.G.P.: Las personas se estresan por variadas cosas y situaciones, llega el estrés a la vida de Gabriel córdoba
G.C.: He aprendido con los años que una persona puede hacer mil cosas a la vez y no estar estresado y en cambio morirse de estrés por tener que hacer una sola cosa. Suele pasar que esa cosa realmente no la quieres hacer. En mi caso, cada cosa que hago desde que me levanto hasta que me acuesto la he elegido yo, tengo la vida que siempre quise tener. Yo no trabajo, yo disfruto. Así que el estrés no me toca demasiado, quejarme sería de ser muy desagradecido con la vida.
A.G.P.: Veo que  la improvisación se le sale de su piel.
G.C.: Tengo una herramienta muy bien afinada a base de defenderme del mundo, y ahora la utilizo para querer al mundo. La improvisación bien hecha es ausencia de miedo. Supongo que será eso, que ahora no le tengo miedo a nadie.
GABRIEL CORDOBA.  BENDITA LA HORA QUE COGISTE ESE TREN. ESE TREN DE MURCIA A BARCELONA PARA CUMPLIR TUS SUEÑOS. TU SUEÑO DE SUBIRTE A UN ESCENARIO, ENTRE TEATRO Y MONOLOGOS, PARA LLEGAR A SER LO QUE ERES. PROVOCANDO RISAS POR CADA LUGAR QUE PASAS. YA SEA EN BARCELONA O EN EL RESTO DE ESPAÑA. TU AHÍ DISFRUTANDO ENTRE TUS COCACOLAS Y TUS PIZZAS MARGARITA. ACTÚAS DEJANDOTE LA PIEL, MIENTRAS EN TUS DESCANSOS  VES  TU PELÍCULA  FAVORITA (“LA FINESTRA DI FRONTE”)  O TE LEES TU LIBRO FAVORITO (“YO TE QUISE MÁS” DE TOM SPANBAUER). TE IMAGINO CORRIENDO, DE TU CASA A TU ACADEMIA, PASANDO POR UNO U OTRO ESCENARIO, MIENTRAS VUELVES A TU CASA A CUIDAR DE TUS QUERIDOS “PLAYMOBILS”. GRACIAS POR TU RISA, POR TU HUMOR, CONSAGRADO ACTOR.