lunes, 25 de enero de 2021

¿PASTILLAS? ESA AYUDA.

Creencias hay de todo tipo. Si hablas de esto con alguien, encontraras muchos tipos de opiniones, muchos tipos de juicios, y de prejuicios. Al final, es la decisión personal de cada uno la que te hace actuar en consecuencia de lo creído. No es aquí la intención de que cambies de juicio y acción, pero si ver todo el mapa de posibilidades a la hora de abordar  el hecho de tomar medicación o no, junto a terapia o no,  ante un problema de salud mental.

La respuesta es depende. Depende como se encuentre la persona, depende como se encuentre en este preciso momento. Hay quien su salud mental está grave y ahí si es necesario el uso de medicamentos (siempre bajo prescripción y  supervisión de tu doctor o psiquiatra correspondiente). En estos casos graves, es importante la ayuda de pastillas y, llegado el caso, trabajar eso que nos pasa de forma terapéutica con nuestro psicólogo. Es posible que la persona lleve a cabo las dos cosas a la vez desde un inicio, medicación y terapia. También, que sólo empiece con la medicación y, llegado el momento, ejecutar la terapia.

Luego tenemos los casos más leves. En estos casos hay quien toma medicación sin ser necesario, sufrimos emociones desagradables y eso no nos gusta, así que echamos mano de la medicación. Error. La sociedad nos impulsa al “esto hay que solucionarlo, y hay que solucionarlo yaaaaa”. Por ejemplo, ahora en esta época de Covid, una ansiedad leve, pero que trastoca nuestra salud mental. Aquí no es necesaria la pastilla. Ante esa ansiedad (u otro trastorno mental sufrido de forma leve, como digo), hay que actuar y trabajar esa ansiedad. No postergarla ni dejarla para más adelante es lo adecuado.  “Cuando se acabe el virus veré”, es el pensamiento. Mientras la pastilla, el Orfidal dicen, de turno me alivia. Error. Alivia, pero no se trabaja la ansiedad. Puede seguir apareciendo esa ansiedad el resto de tu vida de otras maneras y formas, en épocas sin Covid, y nos preguntaremos que me pasa que está todo bien y ahora tengo ansiedad. Conectaste con ella, pero no la trabajaste.

Así que, dependiendo del estado que tengamos, va a ser necesaria la ayuda de la pastilla o no. Su abuso o dependencia dejémoslo en que  no es sano a veces. Cuando la situación sea grave y necesaria, se ha  de acudir a ella bajo prescripción médica o psiquiátrica. Y hacer su correspondiente trabajo psicológico. Si eso que nos trastoca nuestra salud mental es leve, lo mismo con la misma terapia nos es suficiente, no hay que abusar aquí de la pastilla, quizá lo estamos haciendo al revés. Vuelvo al principio, tú decides.


Armando Galián. Psicólogo.

Calle Apóstoles, 26 Entlo A (Murcia)

Teléfono: 661 235 280

Web: www.psicologiagalian.com

Terapia Online



viernes, 15 de enero de 2021

ANSIEDAD EN TIEMPOS DE COVID

Llevamos casi un año en una situación excepcional. El mundo se para ante un virus dañino. El ser humano cambia su estilo de vida. Nuevos pensamientos, nuevas conductas, nuevas creencias. Incertidumbre, riesgos, anticipación. Quiero salir de esta con mi salud y la de los míos sin que les pase nada. Sin que nos pase nada. Maldito virus!

Es tal el bombardeo de noticias y escritos, por televisión, internet, radio, que no sabemos a qué atenernos a veces. Unas noticias más realistas que otras. Más verdades que otras. A veces nos perdemos en el camino. Ahí surgen nuestras creencias sobre la situación en la que estamos viviendo. Muchas veces esas creencias no son adecuadas. Nos hacen daño. Seguimos con ellas. No sabemos cómo salir de ahí. Maldito virus!

Vivir esa situación con creencias y emociones no adecuadas nos provoca esa ansiedad en la que nos encontramos ahora mismo. Hay quien la vive de forma más leve. Otras personas la sufren de forma más grave. Ahí es cuando hay que actuar y trabajar esa ansiedad. No postergarla ni dejarla para más adelante es lo adecuado.  “Cuando se acabe el virus veré”, es el pensamiento erróneo. Maldito virus!

Ahora me encuentro con ansiedad. Tengo palpitaciones, opresión en el pecho, y otra serie de características de la ansiedad, y sus respectivas creencias y emociones. Estoy preocupado, anticipo el miedo. Miedo, esa es la emoción que me surge en esta época. En este momento. Esto no lo puedo controlar...Para que postergarla. Error. Es el momento. Maldito virus!

Mientras, doy vueltas con mi trabajo, mis estudios, las cosas de casa. En el momento más inoportuno aparece esa ansiedad. Lo paso mal. Me agobio. Otra vez ese miedo. De aquí no sé salir. Pero si se puede. Claro que se puede. Y otra vez vuelve esa ansiedad. A veces de forma repentina, otras veces porque yo la busco. Maldito virus!


                                                                                                   Armando Galián. Psicólogo 

                                                                                      Calle Apóstoles,26 Entlo A (Murcia)

                                                                                                               Teléfono: 661 235 280

                                                                                            Web: www.psicologiagalian.com

                                                                                                                        Terapia Online



jueves, 21 de mayo de 2020

POEMA: "QUEDA PROHIBIDO". De Alfredo Cuervo Barrero.

Queda prohibido llorar sin aprender,

levantarte un día sin saber qué hacer,

tener miedo a tus recuerdos.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,

no luchar por lo que quieres,

abandonarlo todo por miedo,

no convertir en realidad tu sueños.

Queda prohibido no demostrar tu amor,

hacer que alguien pague tus dudas y mal humor.

Queda prohibido dejar a tus amigos,

no intentar comprender lo que vivieron juntos,

llamarles sólo cuando los necesitas.

Queda prohibido no ser tú ante la gente,

fingir ante las personas que no te importan,

hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,

olvidar a toda la gente que te quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,

no creer en Dios y hacer tu destino,

tener miedo a la vida y a sus compromisos,

no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,

olvidar sus ojos, su risa, todo

porque sus caminos han dejado de abrazarse,

olvidar su pasado y pagarlo con su presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,

pensar que sus vidas valen más que las tuya,

no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.

Queda prohibido no crear  tu historia,

dejar de dar las gracias a Dios por tu vida,

no comprender que lo que la vida te da,

también te lo quita.

Queda prohibido no buscar tu felicidad,

no vivir tu vida con una actitud positiva,

no pensar  en que podemos ser mejores,

no sentir que sin ti este mundo no sería igual.



jueves, 14 de mayo de 2020

SÍNDROME DE LA CABAÑA

Confinamiento. Estado de alarma. Una pesadilla. Muchos experimentaron estados elevados de ansiedad al empezar ésta situación. Curiosamente, esas mismas personas  pueden estar hoy desarrollando lo que se está dando a conocer como el "síndrome de la cabaña".  Entendiendo la cabaña como nuestros hogares en estos momentos, resulta interesante conocer un poco más sobre este fenómeno psicológico.

Hablamos del "Síndrome de la cabaña" cuando experimentamos miedo por salir a la calle. Miedo a contactar con otras personas fuera de las paredes de nuestra casa, temor a realizar actividades que antes eran cotidianas como  trabajar fuera de casa, coger medios de transporte público, relacionarnos con otras personas conocidas, etc. Pero es importante remarcar  que no se trata de un trastorno psicológico, por lo que no hay definición oficial sobre ello. Más  bien hablamos de una consecuencia conocida, o incluso podría verse como "natural", al hecho de pasar tanto tiempo confinado. este estado es el que experimentan algunas personas estos días en los que comienza la desescalada. Se siente miedo, incluso pánico o fobia, por volver a salir a la calle; queremos quedarnos en casa, que es un lugar en el que nos sentimos seguros.

Entramos de manera repentina a esta nueva  manera de vivir, y concebimos nuestra casa como el lugar seguro. Ahora continúa la incertidumbre y salir a la calle supone afrontar nuevas situaciones, lo cual puede ser difícil.  Cada uno tenemos nuestros tiempos, ello disminuirá la ansiedad, el estrés y la frustración  que conllevaría hacerlo sin sentirse preparado o  siguiendo el ritmo de los demás. Nuestro acercamiento  a esta nueva vida debe ser gradual, poco a poco ir adaptándonos a una realidad que va a ser muy distinta  a la que dejamos.