martes, 12 de junio de 2018

DICEN QUE... EL COACH

Dicen que... el Coach  es un entrenador  que trabaja para que el cliente alcance su objetivo, utilizando para ello el método del coaching. El Coaching es la relación profesional continuada que ayuda a obtener resultados extraordinarios en la vida, profesión, empresas o negocios de las personas. Mediante el proceso de coaching, el cliente profundiza en  su conocimiento, aumenta su rendimiento y mejora su calidad de vida.

Dicen que... el Coach facilita una conversación del cliente consigo mismo para que, a través de ella, sea capaz de relacionarse con su reto de forma tal que pueda abordarlo eficazmente.

Dicen que... el Coach  ayudará a la persona a reconocer  sus propios recursos y hacer uso de ellos en el momento oportuno.

Dicen que... el Coach ayudará la persona a ejercitar sus posibilidades.

Dicen que... ayudará a descubrir su propio conocimiento y enriquecerlo aún más.

Dicen que... el Coach  ayudará a la persona  a encontrar su equilibrio y bienestar, llevándole a reflexionar a través de su método de trabajo.

Dicen que... el Coach despestará su curiosidad  motivándole a progresar.

Dicen que... el Coach le ayudará a establecer  relaciones satisfactorias, favoreciendo una comunicación integral.

Dicen que... el Coach le ayudará a aclarar sus objetivos, reconocer los obstáculos y encauzar  el camino para lograrlos, mejorando su toma de decisiones  y favoreciendo  su responsabilidad sobre las mismas.

Dicen que... el Coach  favorecerá su proceso de aprendizaje, favoreciendo la toma de riesgos una vez sopesados sus recursos y posibles consecuencias.

Dicen que... el Coach le ayudará a encontrar el equilibrio entre los niveles físico, emocional, mental y espiritual, mediante  la reflexión sobre esquemas y conductas habituales e improductivas de la persona.

Dicen que... su Coach le está esperando para que usted  siga creciendo en el camino de su vida, según  los objetivos que usted mism@ se va marcando.



jueves, 17 de mayo de 2018

UN CASO DE ANSIEDAD

“Me levanto por las mañanas. Bien, muy bien. Según pasa el día, algo que no puedo controlar, me desequilibra, me hace sentir mal. Como que no puedo. Tengo ansiedad, me dicen. Yo no sé que es.  Y se me manifiesta de una  forma que no puedo comprender. No lo entiendo. Porque yo no soy así. No encuentro razón, ni respuestas. No sé el origen. Sólo sé que me pasa.
No entiendo porque me pasa esto. Me da ansiedad, me dicen. No se de dónde me viene. Estoy bien, en un momento tranquilo y, de repente, me vienen ideas de hacer daño, de lesionar, de dañar, a la gente que tengo al lado. A mi pareja, a mis familiares o a mis amigos. Yo esto no lo entiendo. No lo puedo controlar. Jamás haría daño a nadie, y menos a gente que me quiere. No lo entiendo. No sé porque me pasa esto. Lo paso muy mal.
Dicen que  se puede manifestar la ansiedad de muchas maneras. En mi caso, me vienen imágenes, ideas, en forma de hacer daño a la gente que tengo al lado. Siempre, bajo la ansiedad. Imagínate, racionalmente, hacer daño a quién tienes al lado…
Por ejemplo, estoy en casa. En la cocina. Estoy con mi novia. Solos los dos. Vamos  a cenar. Me vienen ideas del tipo ¿y si le hago daño? ¿Y si cojo y le hago daño? Así me viene mi ansiedad. Yo no he hecho daño nunca a nadie. Por lo que, si  estoy con ansiedad y, encima, siento que mis pensamientos de ansiedad chocan con mis valores como persona, se me parte todo.
Así paso los días. He estado dos años que me han pasado cosas negativas. Me lesiono y no puedo hacer deporte. Ansiedad leve. Se muere mi abuelo. Estrés, duelo. Me echan del trabajo. Estrés, ansiedad no tan fuerte como ahora. Voy llenando el globo. No hago nada por cambiar. Explota. Aparece esa fuerte  ansiedad de una manera. Y yo no puedo controlarla. La leve si pensaba que podía. Si hubiera pedido ayuda antes todo hubiera sido más fácil. Ahora. Apretar los dientes. Ayuda. Porque me toca trabajar  y cambiar este estado en el que me encuentro. Tiempo”.


miércoles, 9 de mayo de 2018

¡A LOS ADOLESCENTES, JÓVENES…A TODOS!

¿Qué somos? ¿Adónde vamos? A veces, nos lo cuestionamos. Vemos noticias en tv que nos cuesta creer. No van con nosotros. No forman parte de nosotros. Nuestros valores, nuestra educación, nos hace que no nos identifiquemos con esas noticias. Nuestra moral no está de acuerdo con lo que observa. Ira.

Recordemos que cada persona tiene un valor como persona. Valor inherente, repetía mi amiga L.W. no hace mucho. Sí, cada persona tiene un valor, sea de la raza, nacionalidad, trabajo, personalidad, posición social… que muestre en la sociedad. Todos valemos. Tú vales. Tienes tu valor.

Luego está, conforme vamos creciendo, la educación, los valores que nos han enseñado. Que esto no es sólo cosa de los profesores, oiga, como algunos piensan. Ni tampoco de aprendizaje exclusivo de los mismos padres. Al final, es de todos, de todos con los que nos vamos relacionando conforme crecemos.

De todos esos intercambios con todo lo que nos rodea, familia, vecinos, amigos, estudios, trabajo, cualquiera con quien se cruce en nuestro camino, resultamos cada uno de nosotros. No dejamos de ser nosotros mismos, pero nos influyen, aprendemos, a veces positivamente, otras el resultado puede ser muy negativo.

Coge un folio. Escribe. Mira que valores tienes. ¿Los tienes? ¿De verdad los pones en práctica en tu día a día? ¿Estás de acuerdo con la educación que tienes? ¿Te beneficia relacionarte con ciertas personas? ¿Hay algo que puedas cambiar?


Dicen que fracasan los padres, que fracasan los profesores, que fracasa el ambiente, los amigos, la sociedad… Pero, y si nos miramos cada uno, y antes de salir en las noticias, ponemos en valor nuestros valores. Y tú, ¿de qué manada quieres formar parte?


viernes, 27 de abril de 2018

LAS FORTALEZAS: A ANDRÉS INIESTA

A veces te encuentras personas en la vida que dicen que son ejemplo a seguir. Quizá, no tanto por lo que dicen, sino por lo que hacen. O por las dos. El caso es que la mayoría considera a esa persona un ejemplo a  seguir. Uno no lo conoce, ni quizá lo conozca nunca, pero por lo que nos muestran los Medios, es uno de ellos, un Elegido. Alguien que ha sabido acariciar  su talento de forma superlativa y, si  lo conjugas a esa personalidad  que tiene, lo encontramos a él, a Don Andrés Iniesta.

Sabemos que el ser humano posee 6 virtudes (Sabiduría y Conocimiento, Coraje, Humanidad, Justicia, Templanza, Trascendencia) enlazadas con variadas fortalezas humanas, 24 en total. Una fortaleza es una capacidad natural para pensar, actuar y sentir de manera que permite el funcionamiento óptimo y el rendimiento en la búsqueda de resultados valorados.  En Andrés, como en  cualquier ser humano, encontramos algunas de esas fortalezas.

Andrés. Grande tu curiosidad por lo que amas hasta llegar a donde has llegado. Máximo en  creatividad, no eres convencional. Valiente, no te has visto amilanado por las dificultades, que las has tenido, como tu bien sabes. Persistente como tú mismo, apretaste y te mantuviste en el momento oportuno, y no  abandonaste ante las adversidades del momento. Vital, enérgico, siempre lleno de vida. Bondadoso en tu mundo, y tus buenas obras llenas de compasión. Líder ejemplar, sin malas intenciones, pacífico hasta el extremo, hasta donde no llega ni el aire. Humilde como el que más, tus logros hablan de ti. No hace falta que digas nada. Eres de oro, como el balón que te falta. Para nosotros, lo tienes. Tu amistad, un valor.

Andrés. Eres un ejemplo de crecimiento. Has sabido como dirigir tu vida hasta llegar adonde estás hoy. Has llegado a tu meta. Objetivo cumplido. Siempre has sabido el para qué,  así has sabido soportar el cómo. Vives bien, te hayas sentido bien o mal. Agradecidos por todo lo que nos has dado  en tan poco tiempo. GRACIAS.